Secretos de un “Refri”… ¿cuáles productos deben refrigerarse y cuáles no?


Por  Rolando Lino Mina

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Parece cualquier cosa, pero el refrigerador revolucionó completamente la vida de los seres humanos. Los primeros aparecieron en el siglo XIX; pero fue hasta 1939 cuando General Electric lanzó un modelo que incluía congelador, y desde entonces se impuso el estilo que hoy todos conocemos y usamos. Basta echarle un vistazo al filme “Una Familia de Tantas” (México, 1948) para descubrir que sus capacidades ya superaban entonces la imaginación de cualquiera. 

Así que, si te gusta la Coca-Cola con hielos o si guardas un tarro con helado en el congelador, considera que estás disfrutando de un privilegio que los humanos sólo hemos gozado durante los últimos 75 años. Refrigeradora, frigorífico, nevera, heladera… a los hispanoparlantes nos sobran las formas de llamarle a esta maravilla que enfría a 2°C y congela por debajo de los -15 °C

La Refrigeradora –usemos pues, otro de sus nombres- nos ayuda a conservar alimentos. Esa es su contribución central en nuestra vida diaria. Sin embargo, no toda la comida debe guardarse en el “refri” (como cariñosamente le decimos por aquí en México). Algunos productos nunca deberían refrigerarse, y terminan estropeándose en el rincón más gélido de la nevera. Otros –en cambio- deberían situarse en las zonas más frías, pero los colocamos –por comodidad- en las partes donde el refrigerador enfría menos

Comencemos por las papas (patatas). Su sabor se daña cuando las metemos a la heladera, aun cuando las acomodemos en los compartimentos menos fríos. Conviene guardarlas a temperatura ambiente en la alacena, dentro de una bolsa de papel (las de plástico atrapan la humedad, y por tanto aceleran su descomposición). Con este sistema nos podrán durar hasta tres semanas con un excelente sabor

Las cebollas también deben sacarse del frigorífico; porque conservarán mejor su sabor si se les mantiene en la alacena, dentro de una bolsa enrejada. ¡Pero no las ponga junto a las papas! porque estas despiden gases que aceleran la descomposición de la cebolla

Damos por hecho que el ajo no está dentro del refrigerador, y pasemos a un producto que puede generar más dudas: los jitomates (tomates). ¿No les has llegado a sentir una textura harinosa? Es por almacenarlos en la nevera. Hay que guardarlos a temperatura ambiente en bolsa de plástico (si deseas conservarlos) o en bolsa de papel (si se desea acelerar la maduración). 

El café quita el sueño. Pero si eres de paladar exigente la conservación del exquisito café quizá te quite el sueño también. Ese delicioso producto que hace la diferencia al comenzar el día y ofrece calidez al llegar la noche; se preservará mejor si lo guardas en un recipiente hermético dentro de la alacena. Como dicen los medicamentos: “en lugar fresco y seco”.  

El pan debe mantenerse fuera del “refri” cuando vas a comerlo en los siguientes cuatro días, porque en la temperatura baja se reseca. Sólo guárdalo en heladera si lo vas a consumir después de cinco días. 

También es importante saber que dentro del refrigerador hay distintas temperaturas. Los huevos se conservan bien manteniéndoles dentro de su empaque, en los entrepaños medios. Ponerlos en la huevera que viene en la puerta, perjudicará su sabor. 

Se nos hace muy fácil colocar la leche y el yogurt en el anaquel  de la puerta; pero se conservarán mejor si los mandamos al fondo del entrepaño más bajo. Es un camino más largo, pero es el lugar ideal para acomodarlos. Las carnes frías también se preservan en mejor estado en ese mismo entrepaño bajo. Hay quienes recurren a una charola giratoria para facilitar el manejo de ambos productos en esa zona. 

Las verduras van en los cajones de la parte inferior, dentro de bolsas de plástico perforadas; o atadas con nudos muy flojos. Este proceso aplica también para las frutas; excepto los cítricos que se guardan sin bolsa. Nunca laves frutas y verduras antes de refrigerarlas; porque el contacto con el agua hace que proliferen algunas bacterias. Mejor lávalas hasta el momento en que vas a prepararlas o consumirlas. 

Las carnes van al congelador, cuidando que los jugos no escurran sobre otros alimentos. En la víspera del día en que vamos a cocinarlas; se bajan a los entrepaños medios, en la parte que sólo enfría. 

La puerta es el lugar ideal para la mantequilla y los quesos blandos. Cátsup, mayonesa y los aderezos para ensalada también se preservan adecuadamente en los anaqueles de puerta. El jugo de naranja envasado va también a la puerta; pero el jugo natural es tan delicado como la leche

Remojar una cerveza antes de meterla al congelador; reduce el tiempo que tardará en enfriarse. Pero no la dejes demasiado tiempo ahí, porque puede estallar. Si tienes tiempo suficiente para helarla, mejor hazle un espacio junto al yogurt. Pequeños consejos, pero seguro te servirán para aprovechar más los beneficios de esta magnífica invención humana que nos cambió la vida. (@ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 18:25 del 02 de Junio de 2014
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