Una visita al “Majestuoso Altar de la Santa Muerte” en Puebla Destacado


Por  Yazmin Evia y Rolando Lino

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Victor Sánchez es el guardián del “Majestuoso Altar de la Santísima Muerte” de la 9 Norte 1204, en el centro histórico de la ciudad de Puebla (México). Víctor se define como heredero de una tradición familiar; así como de un culto que viene de la época prehispánica, dedicado a la veneración de Mictecacihuatl.

Según la mitología prehispánica, Mictecacihuatl y su marido Mictlantecuhtli gobernaban en el Mictlán; inframundo y destino de todos los que fallecían por causas naturales. Mictecacihuatl velaba por los huesos de los muertos. Se considera que el culto a esta deidad se conserva en el presente a través del Día de Muertos y justamente en la adoración a la Santa Muerte. La veneración a la Santísima Muerte se da principalmente en México y los Estados Unidos, con feligreses de diversas nacionalidades. 

La Santa Muerte del altar de la 9 Norte se encuentra perfumada con inciensos y rodeada de flores frescas, chocolates, tequila, cigarros y manzanas que sus fieles van a ofrendar en agradecimiento de los favores otorgados. También es habitual que para pedir salud y protección, los devotos se hagan una “limpia” frotando con una veladora a quien necesita la bendición de la “Santa Niña”.

En el altar se pueden encontrar todo tipo de reliquias. También hay suvenires: llaveros, veladoras, calcomanías, libros, dijes; y esculturas de diversos tamaños, materiales y colores. En estas figuras se le representa portando guadaña, o rodeada de niños, sobre un caballo, tocando tambores; o como una elegante “catrina” que viene con todo y sombrilla. También se les encuentra con o sin alas. 

La Santa Muerte de este altar presume una colección de 100 capas que han sido donadas por sus seguidores: las tiene de todos los colores y bordados posibles. Tampoco le faltan pelucas de cabello natural; y mucho menos los puros.

En este altar se realizan rosarios en honor a la “Santa Muerte” los días 15 y 30 de cada mes. El polémico ritual mezcla el rosario católico tradicional, con rezos para la patrona del local. Esta celebración y el culto en general no cuentan con el visto bueno de las autoridades eclesiales, quienes remarcan que este tipo de rituales no son cristianos. 

Este altar fue fundado hace seis años con un poco más 150 seguidores. Hoy cuenta con cerca de siete mil seguidores y la cifra va en asenso. Su custodio opina que tal vez este culto se ha extendido por la necesidad humana de entender qué es la muerte. 

La iglesia católica se ha pronunciado en contra de esta devoción, pero sus seguidores se amparan en la libertad de culto que ofrece el estado de derecho. Sus detractores aseguran que la mayoría de los creyentes en la Santa Muerte se dedican a actividades delictivas. Sin embargo, el custodio del altar de la 9 Norte remarca que delincuentes hay en todas las religiones.

“Todos somos libres de creer en lo que se quiera. Eso marca la diferencia entre un país libre y un país con reprimendas”, remarca Víctor Sánchez. (@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 18:41 del 25 de Mayo de 2014
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