La Paradoja del Mentiroso y los Bucles Extraños que te conforman


Por  Rolando Lino Mina

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Seguro has visto el Poste de Barbero: aquel tubo con espirales rojas, azules y blancas que gira en la entrada de las peluquerías.  Es un loop o bucle infinito, lo mismo que aquella conocida pregunta… ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Este tipo de ilusiones han sido investigadas por las mentes más complejas. Por ejemplo, se tiene registrado que la Paradoja del Mentiroso ya era analizada en Grecia Antigua cuando menos desde el siglo IV a. C. 

De esta paradoja (la del mentiroso) sale la conocida e interminable sentencia “Esta oración es falsa”. Parece cualquier cosa pero piénsalo: si esa oración es falsa entonces dice la verdad, así que es verdadera y por la tanto es falsa… ¿Entonces en qué quedamos?

Esa frase dio pie  a los Teoremas de Incompletitud de Kurt Gödel, quien demostró en 1931 que en cualquier sistema lógico o aritmético existen proposiciones que no sólo hacen referencia a evidencias, sino también al símbolo mismo que expresa tales evidencias. En otras palabras: se sustentan a sí mismas, son autorreferentes. A partir de aquí las llamaremos Bucles Extraños

En un Bucle Extraño no importa hacia dónde te desplaces, siempre volverás al punto de partida. Luego, si los Bucles Extraños están presentes en sistemas lógicos, entonces se encuentran también en nuestra mente

Así lo cree el filósofo y científico Douglas Hofstadter quien remarca que uno no nace con un “Yo”; el “Yo” emerge gradualmente conforme las experiencias van generando una red de símbolos activos con un diseño tan complejo y variado que, como Gödel mostró, tiende a ser autorreferente

El “Yo” -según Hofstadter- se forma de un Bucle Autorecursivo único conformado a partir de la interacción con otros “Yoes”; y propulsado por la capacidad que todos tenemos para formar tramas autoprotagonizadas conforme a dicha colección de datos. 

Por lo tanto, la identidad y la subjetividad –siempre según los planteamientos de Hofstadter- son cualidades que pueden ser replicadas en otros sistemas neuronales o incluso en sistemas artificiales.

Así que una versión más simple del “Yo” de mi padre sigue vivo en mí, lo mismo que algunos bucles de los “Yoes” de gente como Michelle Foucault, Stanley Kubrick o Jack Bruce que han influido en mi vida. 

Hofstadter propone un sistema de tres niveles para explicar la interacción del Bucle Extraño. En el más exterior está lo que otros ven y que sirve para relacionarme con ellos, y también la primera barricada que impide mostrar lo más profundo. La parte intermedia son entradas y salidas. Y en lo más recóndito está la esencia que se alimenta con lo que viene de afuera; un sitio al que sólo tienen acceso parcial las personas más allegadas a ti. 

Esto no quiere decir que todos plagiemos “Yoes”. Más bien implica que el “Yo” es algo compartido por la humanidad y que cada esencia vive en muchos cerebros. Así que otros viven en ti de la misma forma que tú vives en muchos otros, a través del Bucle Extraño. 

Hemos hablado del Bucle Extraño y de la mente de una forma general. Pero, si este tema amenaza con apasionarte no dejes de leer las dos obras esenciales de Hofstadter: “Gödel, Escher, Bach” (1979) y “Soy un Bucle Extraño” (2007). (@rolandolino)

PUBLICADO: a las 10:06 del 12 de Julio de 2016
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