Reborn Doll: una pieza de arte para abrazar, acariciar y sentir felicidad


Por  Rolando Lino y Yazmin Evia

Valora este artículo
(0 votos)

Estos muñecos son elaborados con tanto esmero que fácilmente se les podría confundir con un bebé real.  Los coleccionistas aseguran que cada figura es una pieza de arte. Son tan adictivos que sus propietarios gastan pequeñas fortunas en accesorios, ropa o zapatos. Son –dicen- un remedio eficaz contra la depresión.

Los Reborns se pintan a mano, pueden tener cabello humano y por supuesto huelen a bebé. Algunos están equipados con dispositivos electrónicos que imitan el latido del corazón o la respiración. Están rellenos para que se sientan tan pesados como los bebés humanos según la etapa de crecimiento a que correspondan: prematuro, recién nacido y hasta de 2 años de edad.

Los adictos a esta actividad dedican tiempo a sus Reborns para pasearlos, bañarlos y cambiarles continuamente la ropa. Se han dado buenos resultados en el uso de Reborns para combatir síntomas anímicos del Alzheimer, en pacientes del sexo femenino que perdieron a un hijo. 

Con todo lo anterior ha surgido un oficio definido como reborner: quien transforma una muñeca de vinil en la copia de un bebé humano con el mayor realismo posible. La actividad en sí se denomina: reborning. También se han realizado simios recién nacidos y bebés con características extraterrestres.

La creación de Reborns genera altas ganancias, pero elaborar un muñeco de estos exige gran sensibilidad. Cada Reborn puede ser vendido entre unos tres mil y diez mil pesos mexicanos, sin sumar los gastos de envío.

Una variante de este suceso es la creación de Reborns Zombis, tendencia que rápidamente ha ganado adeptos. Increíblemente espeluznantes, los Reborns Zombis son ya un éxito en todo el mundo. Para algunos causan un poco de repulsión, especialmente los que son pintados como bebés muertos.

Los Reborns se venden por internet con todo y accesorios que pueden incluir: cuna, carrito de paseo, mecedora y guardarropa. Algunos incluyen cordones umbilicales o certificados de nacimiento, ya que muchos compradores desean experimentar la sensación completa de “adoptarlos”. No son tóxicos y suelen mandarse a cualquier parte del mundo. 

Este arte surgió durante la Segunda Guerra Mundial, pero el auge actual detonó a inicios de los años 1990. Existe un organismo internacional de artistas de muñecas Reborn denominado IRDA (siglas en inglés de The International Reborn Doll Artists) dedicado a enseñar el arte de crear Reborns, apegados a una serie de códigos éticos. 

Algunos compradores de Reborn Dolls son coleccionistas de muñecas, pero la mayor parte de los poseedores son mujeres de la tercera edad. También son adquiridas por féminas que han sufrido abortos involuntarios, que están incapacitadas para adoptar o incluso por quienes sufren el síndrome del nido vacío.

En el pasado, varios estudios han demostrado que abrazar a un bebé libera hormonas que producen bienestar emocional. Ciertos especialistas creen que tal efecto puede replicarse teniendo contacto con un Reborn. Consecuentemente, los poseedores (o poseedoras) de un Reborn pueden desarrollar un enorme apego. Para la psiquiatra Sue Varma (profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York) un Reborn puede considerarse un problema solo cuando se convierte en la única forma de socialización de su poseedor. 

El aspecto de un Reborn depende de su creador, pero algunos artistas cumplen al pie de la letra las características solicitadas por sus clientes. Hay incluso quienes proporcionan a los reborners la foto de un bebé real para que sus características se repliquen con toda precisión. ¿Arte? ¿Obsesión? Todo depende del poseedor. (@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 16:07 del 16 de Mayo de 2014
LEÍDO 6380 veces




COMENTA