Su oficio: diseñar el ajuar para el Niño Jesús Destacado


Por  Rolando Lino y Yazmin Evia

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Don José Luis Zárate tiene un oficio muy peculiar: hace la ropa para vestir al Niño Jesús. Un trabajo así solo puede tenerse en la calle 12 Poniente de Puebla (México), sitio al que acuden muchas de las personas que son adeptas a esta antigua tradición exclusiva de México.

En “La 12” don José Luis brinda asesoría a quienes desean hacerse compadres a través de esta devoción. Quien posee la figura escoge a un padrino que debe arrullar y acostar al Niño Dios en el pesebre del nacimiento el 24 de diciembre. Idealmente la figura debe permanecer en ese sitio hasta el 2 de febrero (Día de la Candelaria) fecha en que –según la tradición cristiana- Jesús fue presentado en el templo.

No obstante, días antes los padrinos regresan a la casa donde está el nacimiento de sus compadres para llevar al niño a vestir. Es ahí donde nuestro personaje entra en acción. 

El primer año se viste de blanco y los años siguientes de lo que se guste. Mucha gente acostumbra que el último año debe ser de Cristo Rey o del Sagrado Corazón de Jesús”, explica el Sr. Zárate. Esto, porque la tradición indica que los padrinos deberán vestir al niño durante tres años consecutivos.

Algunas personas optan por vestimentas menos ortodoxas. Lo visten de médico, de futbolista (de diversos equipos de la liga mexicana o incluso de la selección nacional) y hasta de San Juan Diego (indígena que presenció la aparición de Virgen de Guadalupe).

“De lo que más buscan es de San judas Tadeo, pero no se debe vestir así porque San Judas Tadeo es un santo y el Niño Jesús es Dios hijo”, remarca don José Luis.  

Ya vestido, el niño es llevado por la familia y los padrinos al templo para escuchar misa y ser bendecido. Después de la celebración, todos se dirigen a la casa donde el Niño Dios es depositado en la urna donde permanecerá hasta el siguiente 24 de diciembre. Las familias coronan la fiesta compartiendo tamales y atole.

Algunos investigadores encuentran en esta tradición orígenes prehispánicos. Fray Bernardino de Sahagún afirma que el 2 de febrero los pobladores originales de México celebraban a los dioses tlaloques. Estos últimos eran los ayudantes de Tláloc y repartían la lluvia por la tierra en vasijas. De ahí la tradición de convivir ese día degustando productos derivados del maíz.  

En la actualidad, la fiesta de la Candelaria tiene diversas variantes en cada región del país. Por si fuera poco, cada familia le impone su toque.

En muchos hogares mexicanos, la figura del Niño Dios es herencia de las abuelas. El ritual que hemos descrito se ha practicado por generaciones y de hecho, es costumbre que en muchas casas el altar del Niño Jesús se ubique en un espacio muy importante del hogar. También es tradicional y esperada la famosa “tamaliza” del 2 de febrero.

Don José Luis Zárate vende imágenes de la Virgen de Guadalupe, de San Miguel Arcángel y de diversos santos. Pero la actividad en que está especializado espera su periodo de auge y demanda cada año. El Sr. Zárate lleva 23 años en “La 12” y 15 especializado en una tradición que ha unido familias por quién sabe cuántos siglos.
@ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 20:11 del 14 de Mayo de 2014
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