Baterista sustituye extremidad perdida con un brazo robótico que tiene mente propia


Por  Emilio Lino Chávez

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Aunque no es exactamente el Hombre Biónico previsto por el show televisivo de los setenta, el caso de Jason Barnes (McDonough, Georgia) es tan excepcional que podría ser ciencia ficción. Si alguien no lleva esta historia a la pantalla grande, yo mismo lo haré.

En otoño de 2012 Jason Barnes era un joven trabajador de 23 años, enfrentándose a realizar una tarea para la que no tenía experiencia (cosa que sucede a menudo en un empleo). Los detalles de lo que ocurrió la tarde fatal desaparecieron de su mente. No obstante, otros testimonios hablan de como subió a reparar una azotea con su asistente. Este último presenció cuando un cable de alto voltaje hizo contacto con la barra de acero que Jason llevaba en la mano izquierda, y lo sacudió con temible poder. 

Barnes, que había disfrutado las percusiones desde los quince, sufrió terribles quemaduras. A pesar de sus grandes esfuerzos y el empeño de los médicos, pronto fue claro que la única solución era amputar. Ante el temible escenario Jason aceptó su realidad. Tras la pérdida de su extremidad, ya de camino a casa, pensó la situación en que se hallaba: lo que ya no podría hacer ahora. Imaginó que quizá llegaría a su hogar y se distraería con el Xbox, pero inmediatamente recordó que sería incapaz de utilizarlo.

Todo indicaba que las circunstancias le habían quitado la posibilidad de seguir siendo baterista, pero él sabía también que las oportunidades no son algo dado sino algo que uno toma. Entonces puso manos a la obra: mandó a hacer una prótesis equipada con un mecanismo que simulaba una muñeca real, pero el resultado era menos que perfecto. La mejoró aún más por su cuenta y por un tiempo eso bastó.  

Pero vivimos en el siglo veintiuno, donde si tienes una idea probablemente haya alguien que ya está trabajando en ella. De este modo Jason y Eric Sanders, un maestro suyo de AIMM (Instituto Musical De Atlanta) emprendieron la búsqueda de esa persona que tuviera las habilidades necesarias. Hallaron a Gil Weinberg, un profesor israelí muy inteligente y sensible a la individualidad de los demás. Poseía las capacidades y el espíritu para la causa de Jason y Eric. 

Finalmente Gil llegó a la conclusión de que es la espontaneidad lo que hace especial la interpretación. Entonces diseñó una prótesis que reacciona a los movimientos del músculo de Jason, traduciendo los ritmos a una de las dos baquetas con que cuenta el dispositivo. La segunda baqueta reacciona al movimiento de la primera a su propia manera. De ese modo la música es controlada por Jason, pero es producto de la colaboración entre él y la máquina.  

Este concepto de músico ciborg realmente no tiene precedentes y sólo queda esperar que su brazo no intente dominarnos a todos. (@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 09:45 del 03 de Mayo de 2014
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