Visita la Catedral de Puebla para saber por qué esta ciudad es la Angelópolis Destacado


Por  Rolando Lino Mina

Valora este artículo
(0 votos)

De mármol, estuco, cristales y plomo, óleo, roca, cedro, bronce, talavera, madera, oro o latón. Esta es -en los hechos- una ciudad de ángeles. Las criaturas celestiales abundan en la Angelópolis.

A Puebla llegas para degustar mole y chiles en nogada, o para disfrutar su abundante arte. También vienes a Puebla a ver Ángeles. Están por todas partes, pero si quieres un buen lugar para comenzar su búsqueda ve a la Catedral.

Hay miles de cuestiones para apreciar en la catedral poblana. Cuando tu vista recorra sus magnificas columnas hacia las cúpulas, vas a encontrar a los guardianes alados. A los mensajeros, a los que traen el alimento, los que hacen música y a los que simplemente embellecen.

También vas a encontrar al ángel que sostiene una espada, y extiende el brazo izquierdo para apuntar de costado con el dedo índice. Su postura recuerda mucho a la estatua ecuestre de Ignacio Zaragoza, un general mexicano que en inferioridad de circunstancias paró en seco al ejército de Napoleón III. Tal hazaña ocurrió en Puebla, el 5 de mayo de 1862 

Mentes de ángeles pensaron esta ciudad. Manos de ángeles la construyeron, labraron y pintaron. Los creadores de esta fascinante Angelópolis están todavía en los barrios del Centro Histórico, y la Catedral es muestra de sus prodigiosas habilidades. Nada menos que la morada de Dios en la Ciudad de Los Ángeles de la Nueva España, hoy Puebla de Zaragoza de la República Mexicana.

Verás ángeles sobre los dos órganos del siglo XVIII que posee el recinto. Hay ángeles y serafines de estuco en la cima del Altar Mayor. Cuatro de los vitrales están dedicados a arcángeles. Todo el atrio está cercado por ángeles y serafines. También hay ángeles en las fachadas.

En las pechinas de la Cúpula Mayor se aprecian –en relieve de estuco- cuatro enormes figuras que representan a los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Camael. El Altar de la Epístola está dedicado al arcángel San Miguel –gran protector de la ciudad- simbolizado con una bella figura que porta armadura, bastón y espada de fuego.

Un documento publicado por el Vaticano en el año 2002 –titulado “Directorio Sobre la Piedad Popular y la Liturgia”- a través de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos estableció que en la fe católica sólo existen tres ángeles que pueden ser llamados por su nombre: Miguel, Gabriel y Rafael. No obstante, Uriel y Camael siguen presentes en la catedral angelopolitana, para hacer patente el paso de los siglos.

Cuando hayas visitado la catedral, te resultará más fácil levantar la vista y encontrar ángeles en las cornisas, pórticos o dinteles de los edificios históricos. Y cuando te detengas en alguna esquina, observa que las calles se extienden en línea recta hasta donde la vista alcanza. Una leyenda de la ciudad asegura que esos trazos los hicieron precisamente los ángeles. Después de visitar la catedral, sabrás que hay mucho de cierto en ello. (@ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 10:11 del 22 de Abril de 2014
LEÍDO 5134 veces




COMENTA