Whiplash, la dura vida de quienes aspiran a ser músicos de alto rendimiento


Por  Rolando Lino Mina

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Whiplash  (Whiplash: Música y Obsesión) es un film musical estrenado en 2014 que narra la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), un joven baterista de jazz que asiste al Conservatorio Shaffer (institución ficticia que en la película figura como la mejor escuela de música en los Estados Unidos). Andrew es reclutado para la banda principal de la institución por Terence Fletcher (JK Simmons), un veterano y enérgico músico conocido por sus duros métodos para dirigir al grupo

Whiplash trailer subtitulado

Whiplash es una cinta que pondera el esfuerzo y compromiso para alcanzar un alto nivel de desempeño en la ejecución de un instrumento. No hablamos de una película hollywoodense típica que describa la relación maestro-alumno, porque el personaje interpretado por el estupendo JK Simmons (de Burn After Reading y The Ladykillers) tiene un temperamento más parecido al durísimo sargento Hartman de Full Metal Jacket (película de Stanley Kubrick) que al profesor John Keating (Robin Williams) de Dead Poets Society.

Full Metal Jacket

Terence Fletcher es un maestro que refleja fuerza y autoridad. Viste siempre de negro y por momentos puede dialogar cálidamente con Andrew; pero en el instante siguiente es capaz de lanzar gritos y agredirlo físicamente. Fletcher considera que es muy nocivo que un maestro diga a su alumno “¡Good Job!” (“¡Bien hecho!”) porque esto evita que el aprendiz se esfuerce para alcanzar un mayor nivel. 

El joven Andrew es seducido por el carisma e intenso poderío de Fletcher, y en consecuencia se concentra solitario en la práctica hasta que sus manos sangran. Sin embargo, fuera de las actuaciones que tiene al lado de la banda escolar, no se observa para nada la interacción de Andrew con otros músicos y mucho menos con otras bandas. La trama se centra en el desempeño técnico sin tocar nunca el desarrollo de lo creativo, cuestión que en última instancia  permitiría a un chico como Andrew convertirse en lo que la misma película denomina “el próximo Charlie Parker” (afamado saxofonista y compositor de jazz) en su instrumento. 

Sin dejar de lado la crítica al momento actual de la música –comenzando por burlarse del “jazz” que se escucha en los establecimientos de Starbucks- se trata de una cinta pensada para quienes son músicos, estudian música o diletantes que poseen un entendimiento natural de este arte. Una película acerca de músicos de alto rendimiento con una narrativa estupenda, cuya temática –la música- no abunda demasiado hoy en las carteleras. Ya está disponible para verse en línea o para adquirirse en video; lo mismo que su magnífica banda sonora. 
(@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 15:42 del 12 de Enero de 2015
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