Estiramiento del lóbulo: la tradición “bárbara” resurge en el mundo moderno


Por  Yazmin Evia

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La expansión de las orejas (también llamada estiramiento, por el término inglés “stretching”) permite alargar el lóbulo de la aurícula para poder insertar una forma generalmente circular de jade, oro, barro, acero inoxidable o plástico, hasta dimensiones exageradas

Esta tendencia es actualmente muy popular en Europa y Estado Unidos por motivos estéticos más que simbólicos; pero tiene sus orígenes en culturas antiguas de África, la india y de los habitantes originales de América

El alargamiento del lóbulo puede comenzar con una perforación de tan solo un milímetro, que al ir colocando piezas cada vez más anchas irá aumentando de tamaño. De esta forma, el agujero se va ampliando en forma progresiva, estirando la piel lo suficiente como para colocar piezas de hasta 10 centímetros de diámetro.

Cada cultura tiene sus propias teorías para explicar este símbolo.

En la América prehispánica los lóbulos alargados eran muy populares. Las orejeras eran símbolo de eternidad, y por eso se hacían de jade. De esta forma se aseguraba que conservarían la misma apariencia aún con el paso de los siglos. Muchas figurillas y tumbas encontradas en Mesoamérica dan cuenta de ello, ya que a las máscaras mortuorias y entierros no les pueden faltar las orejeras de jade. Destaca como ejemplo, la tumba el gobernante maya Pakal.

Entre los incas el alargamiento de orejas tenía un significado simbólico de estatus social, debido a que las joyas pertenecían comúnmente a la nobleza para diferenciarlos de la gente común. Por esa razón, los invasores españoles llamaban a los monarcas incas “orejones”.

Antes de la colonización inglesa, en la tradicional India se les perforaban las orejas a los niños. Dichas perforaciones eran expandidas al llegar a la adultez con un cilindro de masilla, y lograban alcanzar tamaños que permitían la inserción de un expansor de hasta 6 centímetros. En ciertas posiciones jerárquicas, pasaban a ser también una representación de estatus y poder.

En África muchos pueblos aún conservan esta modificación. Destacan los Maasai (Kenya) que perforan y extraen un sector de sus orejas para poner en ellos adornos hechos de piedra, marfil o juncos. Esta práctica ha disminuido con el paso del tiempo, y aunque casi ha desaparecido todavía se practica.

Buda renunció a su riqueza incluyendo los pesados adornos de sus oídos, según refiere su biografía oficial. “El Buda llevaba grandes tapones para los oídos que dejó de usar cuando se convirtió en un monje, pero que le dejaron los lóbulos de sus orejas estiradas”, señala el sitio web Buddhist Studies. También –y aunque de solo un centímetro de diámetro- la máscara mortuoria del famosos faraón egipcio Tutankamón (muerto aproximadamente en el años 1327 a. C.) da cuenta de estos orificios. 

En la actualidad hay artistas de la modificación corporal especializados en la expansión del lóbulo de la oreja. Los materiales que usan son hipoalergénicos y normalmente el incremento de la dimensión es paulatino, después de un periodo de cicatrización que permite introducir cada mes un expansor más grade

Entre los materiales más populares en la actualidad se encuentra el plástico, el silicón y el acero inoxidable, generalmente en forma circular. Hoy también se pueden encontrar en diversas formas.

Los profesionales advierten de los riesgos de infecciones y contagio de enfermedades si no se realizan con la higiene adecuada. Pero los riesgos bien valen la pena a decir de algunos que no dejan de atraer miradas. 

En la era de las colonizaciones el uso de orejeras estuvo prohibido e incluso se castigaba a quienes llegaran a realizarse este tipo de perforaciones. Luego de 4 siglos de prohibición, las últimas décadas han visto el retorno de esta práctica; que hoy incluso fascina a las mismas civilizaciones que en otro tiempo las estigmatizaron y llegaron a calificarlas como un signo de barbarie.  (@ElAngelopolita)

PUBLICADO: a las 22:01 del 01 de Agosto de 2014
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