El Angelopolita: ventana virtual para asomarte a Puebla de los Ángeles Destacado


Por  Rolando Lino Mina

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Internet es un cosmos fascinante en permanente cambio. Redes sociales, viralización, alta definición: la comunicación humana es hoy prometedora y densamente cosmopolita.

Mi primera experiencia en periodismo fue escribiendo artículos de música. Investigaba en libros, revistas especializadas, documentales y por supuesto en tiendas de música. Los equipos de sonido aún reproducían viniles, cassets y CDs. 

También era lector aficionado de periódicos y revistas de política. Un día me enteré que pagaban por hacer eso y conseguí el trabajo. Resumo esa experiencia afirmando que el análisis de medios te permite comprender la relevancia de la comunicación en el mundo globalizado.

Noticieros de radio y TV, el entretenimiento y los eventos deportivos, constituían la agenda y moldeaban la opinión pública. El poder de la comunicación masiva residía entonces casi exclusivamente en las grandes televisoras, los diarios impresos de mayor tiraje y los consorcios radiofónicos

Los periódicos nunca dejaron de ser mi medio favorito. Mi sección predilecta era siempre la de los cartonistas: bien informados, sintéticos, contundentes y con gran genio humorístico. Una sección de moneros te permite conocer de forma efectiva la apertura editorial de cualquier periódico.

Pero rápidamente comenzó a ganar terreno la llamada “red de redes”. Ese nuevo medio que prometía enlazar como nunca a los seres humanos. Cualquiera podría ahora engendrar un periódico o una revista, y aquellos que respondieran mejor a los intereses de los lectores serían los más consultados.

Los medios de distribución eran, durante esa etapa primaria de la red, el correo electrónico y el forward. Se interactuaba en foros virtuales y hasta era posible crear uno propio. YouTube estaba lejos de existir el día que subí mi primer cartón animado a la red. Fue la primera oportunidad que tuve de colgar un contenido novedoso para  comunicarme masivamente a través de internet.

Mi primer objetivo se logró: conseguí que los periódicos y noticieros de radio hablaran de nosotros. Esa experiencia me reunió con un equipo de especialistas con el que desarrollé una de las primeras revistas digitales del país, hecha desde Puebla: Intermedio. Diseñábamos priorizando la creatividad y nuestra meta principal era añadirle temas nuevos a la agenda mediática. 

Posteriormente tuve la oportunidad de trabajar con dos periodistas que mucho me habían llamado la atención desde los días en que hice análisis de medios. Rodolfo Ruiz y Blanca Galindo habían creado el primer periódico digital de la ciudad: trabajar con ellos fue un tremendo desafío.

Comencé haciendo infografías animadas para e-consulta.com. La capacidad de síntesis que exige esa clase de trabajo (que cultivaron magníficamente periódicos como El Mundo, El Mercurio o Reforma) sólo es equiparable a lo que demanda Twitter o Vine en nuestros días. 

Posteriormente me tocó estar a cargo del cuarto rediseño de e-consulta, lo cual implicó transformarlo visualmente y poner al día su enfoque comunicacional. Los resultados fueron memorables: el diario obtuvo el Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo. De hecho, era la primera vez que el Pagés premiaba a un periódico digital

Después de ser responsable durante un año del armado diario de la primera plana virtual de e-consulta, me enfoqué exclusivamente en el tema de la ilustración. Trabajé en la creación de blogs, que con el refuerzo de los recursos visuales se convirtieron en una sección con mucho éxito. Después trabajaría en un rediseño más de e-consulta, que una vez más obtendría el Pagés

Tuve entonces la oportunidad de realizar una segunda serie de infografías para e-consulta. Desarrollé contenidos increíbles: hubo tests, temas de esparcimiento, espectáculos, geopolítica, ciencia. No había límites y el número de visitas a estos materiales era bastante alto, aun cuando se trataba de temas complicados y a pesar de que las redes sociales todavía no jugaban un papel significativo en los sistemas para distribuir contenidos.

Finalmente llegó el tiempo hacer algo largamente deseado: sólo escribir. Asumí la responsabilidad de hacerlo acerca de cultura, ciencia y espectáculos, sin abandonar del todo los temas de geopolítica o economía. De esta experiencia puedo testimoniar que cada uno de mis compañeros en el periodismo de letras es un escritor de alto rendimiento.

En esa época comencé también a enseñar periodismo, cultura general y discurso de la imagen. Algo que me complacía, porque defiendo la idea de que la información debe ampliar perspectivas apoyándose en el lenguaje de las imágenes

En esa última etapa en e-consulta disfruté mucho escribiendo acerca de cine, sexualidad, sueños, música, astronomía, neurociencia, arqueología, literatura y mucho más. Quienes comunicamos en esta clase de temas somos mineros del conocimiento, cuando logramos que el lector reciba información de los especialistas mejor documentados en determinado tema

Los espectáculos no eran menos fascinantes: generaban verdaderos fenómenos de comunicación. Fue en espectáculos, donde me tocó escribir por primera vez una nota que superó las 100 mil visitas. Era como estar en una habitación recubierta de oro, dado que aún no resultaba tan significativa la interconexión de personas a través de redes sociales en México.

Hoy trabajo en El Angelopolita. Encabezo a un equipo de especialistas que se esfuerzan para ofrecer contenidos que satisfagan las necesidades y expectativas de los lectores. Analizamos fenómenos en curso y facilitamos las cosas para que cada personaje pueda ofrecer claramente su perspectiva

El Contenido es el Rey cuando se elabora con pasión y se cultiva con estilo. Esos son los ingredientes principales de El Angelopolita: el medio multimedia que ve al mundo desde Puebla de los Ángeles. La ventana virtual para que el mundo se asome a las increíbles historias que se desarrollan en la Angelópolis. Muchas gracias a todos por leernos. (@ElAngelopolita

PUBLICADO: a las 11:54 del 28 de Julio de 2014
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